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lunes, 21 de septiembre de 2009

A través del tiempo y del espacio II

Aquí está la segunda parte de mi historia, creo esta vale más la pena. Si quieren pueden saltar la primera parte.
No olviden leer la nota de la primera parte.
Besos
2


Pase de abordaje
Cuando Susana tenía 21 años, cumplió uno de sus sueños ir a Inglaterra y disfrutar de su neblina, de su recuerdo hippie y rebelde y también de su monarquía. Decidió pasar la navidad en Londres sola y alejada de su familia, no sentía culpa la emoción del viaje era mayor.

Londres parecía el sueño echo realidad, la mañana en que llegó al aeropuerto ella estaba muy emocionada, mientras hacía la fila para abordar al avión recordó a René, su mente creo una pequeña escena casual, ella se lo encontraba en le avión y lo saludaba. Mientras imaginaba esto llego su turno para abordar ya en el avión busco su asiento y para su sorpresa no había nadie en la fila y mientras esperaba, noto que eran muy pocos los pasajeros. Susana sintió un terrible vació, decidió dormir un rato se había levantado muy temprano y estaba cansada. Llamo a la sobrecargo y le pidió un almohada y una frazada, cuando esta llego; Susana se impresiono por su aspecto, no es que fuera horrible, sino que su peinado le recordaba a los años sesenta, llevaba una minifalda azul y unos zapatos de tacón anticuados y su maquillaje le recordó a un cartel de los años sesenta.

La sobrecargo el dio su almohada y la frazada y Susana se quedó dormida. Un par de horas después despertó y decidió leer, el libro seleccionado era un regalo de un amigo, era el primer libro que publicaba, eran una serie de cuentos y un poema, se lo había regalado antes de que ella se fuera. Susana buscó el libro en su maleta de viaje y no lo encontró, eso al desesperó pero que no quería perder ese libro, era un regalo de un amigo al que quería mucho. Al final se desesperó y pensó que el libro lo había dejado en su casa.

Unos minutos después la comida se sirvió y Susan la devoró, porque no había desayunado, cuando le recogieron la charola, pidió el periódico a la sobrecargo y esta se lo llevo.

El periódico le resulto extraño, se veía y se sentía diferente, canudo Susana leyó la fecha se asustó y pensó que eso era una broma de muy mal gusto.

El periódico rezaba: “19 de diciembre de 1965”, se llamaba La Evolución y al parecer era un periódico español. Susan llamo a la sobrecargo y le pidió un explicación.

—disculpe señorita, este periódico esta mal, la fecha no concuerda.

— ¡ OH es verdad! , lo siento muchísimo, ahora le traigo el de hoy.

Susana sintió un gran alivio y se preguntaba como alguien podía guarda un periódico por más de cincuenta años, la chica del sobrecargo regreso y para su sorpresa, el periódico decía: “20 de diciembre de 1965.

Susana no pudo más y dejó el periódico sobre su asiento y fue al sanitario, cuando por primera vez se sintió metida en otra época. El baño estaba forrado con madera y tenia un estilo muy curioso, parecía de uan revista vieja. Se lavo la cara y se fue a su asiento, ahí fue cuando noto que no era como el de los otros aviones, este no era azul, era café y parecía un poco más rústico. Decidió dormirse un rato más y esperar que esa extraña sensación sólo fuera por el viaje.

Cuando aterrizaron eran ya las 10 pm en Londres, cuando vio el letrero de bienvenida junto con el horario y la fecha, Susana se sorprendió rezaba 20 de diciembre de 1965, 22:02. Fue directo a la aduana y en cuanto pudo tomo un taxi y pidió que la llevara al hotel dónde había hecho la reservación.

Cuado entro al hotel, ahí las personas se veían raras, había señoras con estolas y peinados altos, chicas con minifaldas y vestíos en línea A en conjunto con botas blancas de tacón. Los hombres vestían con trajes y con un estilo que les daba un aspecto un tanto raro. El lobby parecía el de un hotel más viejo y cuando llego a la recepción y pidió su habitación resulto que no estaba. Algo que intrigo a Susana fue que la mujer de la recepción que usaba unas anticuadas gafas, no hubiese consultado su computadora. La mujer fue muy amable y le dijo que aunque no estaba su reservación le podían dar una habitación. Cuando Susana intento pagar con un cheque de viajero, la mujer le dijo que ese cheque era falso. Susana no lo podía creer, le pidió que revisara la fecha esta mujer le arrojo una mirada d e ira.

Susana estaba apunto de ponerse a llorar, cuado al mujer tampoco quiso aceptar el pago en efectivo. Le dijo que dejara de jugar y que no intentará estafar a las personas. Susana no entendía, el dinero lo había cambiado en el banco y estaba segura de que sus cheques eran aceptados en todo el mundo.

Salio del hotel, ahora no sabia que hacer, su vuelo estaba programado hasta dentro de tres meses. Parada en la banqueta del hotel hubo algo que la hizo sonreír, a pesar de su extraña situación, una vagoneta decorada en un estilo hippie se había detenido en la esquina y de ella brotaba música. Susana sonrío peor un hombre grito e hizo que ella se asustara, un anciano al parecer les había gritado algo muy ofensivo. Entonces una chica con el cabello largo hasta la cintura y banda ancha en la frente, con unos jeans rotos y una camisa holgada y con sandalias se bajo y le grito. Susana no entendía muy bien lo que decían, la chica hablaba muy rápido. Los amigos de la chica bajaron y al subieron de nuevo a la vagoneta, uno de los chicos que se bajo se quedó mirando a Susana y se le acercó.

Era un chico alto, con barba y el cabello largo, el sonrío malévolamente t dijo:

—¿Qué nos ves niña?—El chico sonreía , tal vez creía que Susan no había entendido lo que dijo.

—Nada—Contesto Susana con una voz que creyó firme

Se volteo y les dijo a sus amigos algo; entonces todos bajaron.

—Susana quiso correr pero algo la detuvo un sentimiento de que era mejor quedares; que correr y perderse en Londres.

—¿Cómo te llamas?—Preguntó el chico.

—Susana ¿Y tú?

— Juan, pero en Londres soy Jim.

—Qué raro.

—¿Qué es raro Susy?

—¡Ey no me llames Susy!—Susana odiaba los diminutivos.

—Ok ok, sólo una pregunta ¿Qué haces parada ahí?

—Me… me quede sin hotel—Susana sintió miedo.

—¿quieres venir con nosotros?

—¿Cómo? No creo

—Es mejor que morir de frío

Susan pensó en ella congelada en una banca y decidió aceptar. El chico volvió a dirigirse a sus amigos y le pregunto si querían que ella fuera y ellos aceptaron.

Un problema menos pensó Susana.

domingo, 20 de septiembre de 2009

A través del tiempo y del espacio

Nota: Está historia puede suceder en cualquier país y la protagonista puede ser por lo tanto de cualquier nacionalidad. no hay uan descripcion de la chica porque puede ser como la imagine el lector o puede ser el mismo lector. El chico también puede ser como lo quiera imagianr el lector. La único que no cambia es el lugar a donde la chcia arribará es decir Londres y mucho menos os atrevais a pensar en otra decada que no sean los 60.
Una parte de la historia esta basada en hechos reales lo demas salio de mi cabeza. Se Se recomeinda acompañar esta lectura con el Past MAsters Vol. 1 y 2 de The BEatles o cualquier disco de los Beatles.
Besos

Parte I

Dedicadó a Karen.
Y lo Amó


Susana se consideraba una persona un tanto rara, no encajaba perfectamente entre las personas de su edad, tenía dieciséis años y estaba loca, o eso era lo que pensaba. La único que hacía diferente a Susana de las otras personas es que ella miraba siempre había amado la década e los sesenta y por lo tanto la mayor parte de su vida giraba en torno de esos viejos grupos musicales, pero además de vivir en otra década ella amaba el arte, era una gran dibujante y había logrado desarrollar un estilo propio a pesar de ser tan joven.
Un día Susana se dio cuenta de que se estaba enamorando de un compañero de la escuela. Al principio no supo bien a bien que era lo que sentía, jamás se había enamorado, ella vivía en su mente y por precaución se alejaba de las personas, en realidad no había tenido muchos amigos en su vida, pero con René todo fue diferente se sintió aceptada inmediatamente; René era el chico del que se estaba enamorando, era muy divertido estar con el, además a su lado se sentía segura.
Un sábado el le propuso ser su novia y ella acepto y entonces comenzó una etapa muy feliz en la vida de Susana.
Y vivió de helados de chocomenta, de tiernísimos y suaves osos de peluche, de joyas brillantes, de cartas y poemas de amor que juraban la eternidad, de salidas al cine los sábados, de eternas tardes en el café, de mensajes de texto todos los días y llamadas telefónicas los fines de semana. También disfruto muchas tardes y mañanas de sexo en la casa de su novio, mientras los padres de el estaban trabajando o fuera de la ciudad.
La eternidad parecía algo posible, Susana había creado junto con René, su novio, un mundo maravilloso, en donde se sentía agusto, feliz y protegida. René represento para ella la posibilidad de sacarse esa horrible sensación de soledad que la había acompañado durante su vida. A pesar de tener una familia, Susana no se sentía bien en casa, sus padres peleando por dinero y su hermano con quien casi nunca hablaba. No la hacían sentir querida.
Él resultaba la solución, la esperanza o por lo menos la pequeña oportunidad de ser feliz y sacarse ese sentimiento de soledad que la ahogaba desde pequeña.
Una tarde mientras estaban de paseo, René le dijo algo que la impresiono demasiado, una serie de palabras que al principio no entendía y que jamás pensó que el la pronunciara, el día era hermoso, cálido pero la noticia lo hizo parecer oscuro y siniestro.
—He estado pensando esto por mucho tiempo—René se notaba angustiado.
— ¿Qué paso? ¿Estás bien?—Susana no se imaginaba lo que pasaba.
—Te quiero, te amo, pero estos meses hemos estado peleando mucho. —LA mira de René estaba llena de tristeza
—Lo sé—Susana lo dijo con tristeza—Es que… Aun no me adapto a la universidad, mis padres pelan demasiado y me siento muy mal por achacarte todo a ti, tú eres la persona que menos merece tener que soportarme y sabes te lo agradezco.
—Mira—dijo el en tono serio—Solo te quiero decir que creo… que…. que debemos terminar.
—No—Susana lo dijo segura de que esa no era la solución—Por favor no…—Casi comenzó a llorar.
—Quiero que lo entiendas, después de tanto tiempo, esto se ha vuelto terrible, solo nos hacemos daño. No quiero que terminemos odiándonos.
Susana no reacciono de la manera en que René pensó, no lloró, no grito.
—Está bien, si tú quieres así será. —Susana lo miró a los ojos y se fue.
Al llegar a casa se sentó con su familia a ver la TV, cenó, se dio un baño y se fue a dormir. Esa noche no sonó el celular, nadie mandaba mensajes para desearle buenas noches, nadie la llamó para decirle dos palabras que le daban gran felicidad.
La mañana llegó y con ella el dolor pero de una forma extraña, cuando se disponía a desayunar noto que la comida le daba asco a pesar de tener hambre, sentía ganas de vomitar ante el olor de la comida, se obligo a desayunar, bueno si se le puede llamar desayuno a una taza de café.
Salió a la escuela y por primera vez se dio cuenta de lo que pasaba; cunado al sintió el frío de la mañana, al parecer despertaba de su letargo. Y el mundo se volvió enorme, frío y cruel. Todos parecían más felices que ella. Susana como una mujer racional intentó ponerse en marcha, decido continuar. Al final no estaba tan sola tenia amigos ¿qué más daba? Era mejor eso que terminar porque René le hubiese pintado los cuernos.